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La guerra colombo-peruana (también denominada conflicto de amazonico) se refiere al conflicto armado entre las Repúblicas de Colombia y del Perú ocurrido entre los años de 1932 y 1933. El conflicto se llevó a cabo en la cuenca del río Putumayo en inmediaciones fronterizas del municipio Puerto Leguizamo y la ciudad de Leticia, ubicada en la entonces Comisaría colombiana del Amazonas, La guerra terminó con la ratificación del Tratado Salomón-Lozano de 1922

DESARROLLO

Inicio de las acciones militares[]

Afrontar los costos de la guerra en los países involucrados en el conflicto era imperativo, y principalmente para Colombia había limitaciones financieras. Las fuerzas armadas de ambos países, especialmente las colombianas, no contaban con el material de guerra básico y adecuado para hacer una presencia efectiva en los territorios selváticos, dotarlas de esos medios era pues un gran reto para ambos países y por supuesto para sus dirigentes. Colombia sextuplicó el presupuesto para la fuerza pública, pasando del 0.5% al 3% de su producto interno bruto (PIB).

Por parte de Colombia, a la ausencia de vías terrestres se sumaba la virtual inexistencia de una marina de guerra y la gran distancia entre el trapecio y los puertos del Pacífico y el mar Caribe. Así, en 90 días, se organizó una fuerza militar con escuadrones de la Aviación del Ejército tripulados por aviadores colombianos y alemanes pilotos de la SCADTA y comandados por el coronel Herbert Boy, tripulando aviones nuevos de fabricación norteamericana que fueron entregados a Colombia, además de los viejos aviones comerciales de fabricación alemana anteriormente operados y cedidos por la SCADTA a la Aviación del Ejército (un Junkers W-33 y dos Junkers F-13), los cuales fueron acondicionados para portar armamento. También se consiguió en Alemania algunos aviones civiles que tuvieron que ser también acondicionados para las operaciones militares.

El general colombiano Alfredo Vázquez Cobo, luego de organizar una flotilla fluvial de barcos viejos que adquirió Colombia en Europa a raíz de los sucesos de Leticia, arribó a finales de diciembre de 1932 a la desembocadura del Amazonas; no obstante, el presidente colombiano Enrique Olaya Herrera no autorizó la reconquista de Leticia empleando la flotilla naval porque en el puerto había más tropas peruanas que en Tarapacá y porque, a diferencia del río Putumayo, en el río Amazonas solamente una ribera era colombiana, y la otra, brasileña.

Por el lado peruano el Cuerpo de Aviación del Perú, recientemente creado, contaba ya con una aviación suficiente para hacer frente a las adquisiciones colombianas y, además, la Marina de Guerra del Perú era superior a la armada colombiana; sin embargo se generaron abundantes pedidos de material a EE. UU. y Europa, que demoraría en llegar al país, impidiendo su uso en las operaciones. Se establecieron rutas para trasladar los aviones desde Ancón y Las Palmas hasta el campo de operaciones (El Gran Salto); el 21 de febrero de 1933, durante uno de estos traslados, la escuadrilla formada por 3 hidroaviones sufre un contratiempo y posterior accidente, falleciendo el aviador arequipeño Alfredo Rodríguez Ballón. Los heridos y 2 hidroaviones tuvieron que ser rescatados del Pongo de Manseriche.

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cañonero colombiano y un hidro avion rio putumayo

Operaciones efectivas[]

Llegada de la Expedición Amazonas a Belem do Pará, Brasil[]

El 24 de diciembre de 1932 llega a Belem do Pará, en territorio brasileño, la Expedición Amazonas de la Armada de Colombia, embarcando al Destacamento Amazonas del ejército, y preparándose para remontar el Río Putumayo rumbo a Tarapacá, que se encontraba en manos de las fuerzas peruanas, con el fin de obtener el control sobre esos territorios.

Encuentro en El Encanto[]

El 20 de enero de 1933, en la guarnición de El Encanto, tres soldados colombianos cruzan el río Putumayo para hacer un reconocimiento en el lado peruano, cayendo muerto uno de los soldados colombianos y otro más herido. Cuando los dos sobrevivientes regresan a su guarnición reportan haber dejado a 3 soldados peruanos muertos. El soldado herido, de nombre Cándido Leguizamo, moriría posteriormente por sus heridas en Bogotá.

Combate de Tarapacá[]

Combate de Tarapacá (1933)

El 13 de febrero la flota colombiana se encontraba en aguas de la línea Apoporis-Tabatinga, en el sitio denominado Cardozo, cerca a Tarapacá, con cerca de 700 soldados. Al mediodía una escuadrilla peruana de observación voló sobre el río Putumayo, reconociendo algunas unidades de la flotilla colombiana anclada en Cardozo, a pesar de que se había dispuesto un adecuado mimetismo de los buques; al atardecer, 7 aviones de combate de la Aviación Militar Colombiana acuatizaron cerca a los buques, mientras que un grupo de aviones de transporte con combustible, repuestos, munición y personal medico arribó a La Pedrera.

El 14 de febrero de 1933 Vásquez Cobo envió un ultimátum a los peruanos que ocupaban Tarapacá, puerto sobre el río Putumayo, ante lo cual Díaz Rojas manifestó que lo consultaría con el mando militar superior. Ese mismo día, poco después, aparecieron 3 aviones peruanos de ataque (del tipo Vought O2U Corsair) y sin escolta de aviones de caza (debido a que el día anterior el reconocimiento aéreo no detectó los aviones colombianos junto a la flotilla), comandados por el teniente Baltazar Montoya, e intentaron bombardear al barco colombiano MC Córdoba, impactándole con una bomba la cual no estalló; pero luego se lanzaron en retirada al ser interceptados por 3 aviones de caza colombianos (tipo Curtiss Hawk-II). Durante la persecución aérea, el alférez Francisco Secada Vignetta decide enfrentar a los cazas colombianos, para darle a las otras 2 unidades peruanas el tiempo suficiente para abandonar la zona. Algunas fuentes indican que uno de los aviones peruanos lanzaron sus bombas a la selva sin presentar combate, otras aseguran que uno de los aviones peruanos se quedó cubriendo la retirada de los demás y que incluso logró derribar un caza colombiano, tema aún en discusión. A las 14 horas del mismo día, una escuadrilla aérea colombiana conformada por 3 cazas y 4 bombarderos (un Junkers K-43, dos Dornier Wall y un Junkers F-13), lanzaron 12 bombas pesadas y 47 livianas sobre las instalaciones peruanas en Tarapacá.

Destacamento colombiano en el conflicto de 1932

El 15 de febrero de 1933 las tropas colombianas atacan nuevamente a la guarnición peruana de Tarapacá, por medio de un bombardeo aéreo y un posterior asalto anfibio. Ante la imposibilidad de seguir luchando, las tropas peruanas huyeron del lugar. Al parecer, no tuvieron una sola baja en el ataque colombiano, pero dejaron abandonados dos cañones Krupp de 75 mm , algunas pequeñas instalaciones de defensa y algunas cajas de municiones. Díaz Rojas con 56 hombres, muchos enfermos, se internaron en la selva y tras de una penosa marcha de 10 días llegaron a un centro poblado. Los otros 36 hombres de la guarnición de Tarapacá, al mando del subteniente Antonio Cavero se embarcaron en la lancha Estefita, la que tuvo que burlar a la escuadra colombiana para llegar a puerto seguro. el resultado final de este combate afianzo al ejército colombiano con la posesión de dicho puerto y el general Alfredo Vásquez Cobo deja allí apostado un destacamento de 300 hombres.

Ese mismo día Colombia rompió relaciones diplomáticas con el Perú: fue expulsado de Colombia el doctor Enrique Carrillo, ministro plenipotenciario del Perú, y escoltado hasta Buenaventura, como consecuencia del ataque aéreo a la flotilla colombiana del día anterior.

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El 16 de febrero cinco aviones peruanos procedentes de su base aérea de Yaguas intentaron bombardear

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al cañonero MC Barranquilla, que había zarpado en misión de exploración, pero al aparecer en el horizonte los cazas colombianos, los aviones peruanos emprendieron la retirada sin presentar combate.

El sábado 18 de febrero de 1933 se realiza una manifestación de protesta, por parte de ciudadanos peruanos, delante de la residencia del embajador de Colombia en el distrito de Barranco; provocando un disturbio y el saqueo de la casa del embajador.

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El general Vásquez Cobo informó a Bogotá de que se produjeron sangrientos com

bates en Tarapacá, pero periodistas colombianos confirmaron que los combates no existieron dada la retirada peruana y su falta de bajas, además de que ese informe era una maniobra del general Vásquez para exaltar su heroísmo con fines políticos, lo que significó para Vásquez la pérdida del mando de la Expedición Amazonas.

Ataque en isla Chavaco[]

El 18 de febrero la aviación peruana atacó la isla peruana de Chavaco en frente de Güepí y ocupada por 30 soldados colombianos al mando del capitán Ángel María Diago. Uno de los aviones peruanos fue derribado, cayendo en llamas al río Putumayo.

Accidentes aéreos del CAP[]

El 21 de febrero una aeronave Corsair del CAP pilotada por el Mayor A. Chavez Fonseca, tiene problemas en el motor sobre Paita y se estrella con resultados fatales. Al día siguiente uno de los tres nuevos aviones Douglas O-38P, enviados desde Ancón hacia el frente de combate; se perdió cuando el piloto de este avión, el Subteniente Rodríguez, aterrizó forzosamente su avión en el río Putumayo en el sector de La Tagua. Los tripulantes escaparon ilesos al accidente, pero abandonaron su aeronave (la que sería posteriormente capturada por las fuerzas colombianas, reparada y exhibida como trofeo de guerra hasta su devolución al gobierno peruano en 1934). Los O-38P sobrevivientes junto a los Corsair tuvieron éxito en localizar a la lancha colombiana Estelita, pero sus bombas no pudieron hacer blanco, debido a la exagerada altitud a la que lanzaron sus bombas, con más de 1.500 m de altura sobre el terreno.

Combate de Buenos Aires[]

El día 17 de marzo el general colombiano Efraín Rojas, con el buque MC Pichincha y una sección de infantería del Destacamento Amazonas, atacó un puesto peruano en un caserío ubicado a tres horas del sitio denominado Buenos Aires, sobre el río Cotuhé, obligando al repliegue de 50 soldados peruanos.

A las 17:00, entre seis y ocho aviones peruanos (O-38P y Corsairs) bombardearon la posición tomada por los colombianos, dejando un soldado colombiano muerto y seis más heridos debido al impacto de una de las bombas en el cañonero MC Pichincha, pero que no perforó su blindaje, y la captura por parte de las fuerzas del Perú del guía colombiano José María Hernández, al que fusilaron en Iquitos días después; al mismo tiempo uno de los aviones peruanos fue derribado. Al no tener certeza de recibir apoyo aéreo y ante la posibilidad de una contraofensiva, la flotilla colombiana se retira del área esa misma noche.

Combate de Güepí[]

El 26 de marzo de 1933 el ejército de Colombia atacó, durante ocho horas, a la guarnición peruana acantonada en Güepí30​ compuesta de alrededor de 200 soldados, empezando con fuego de la artillería de montaña desde la isla Chavaco, artillería de los cañoneros MC Cartagena y MC Santa Marta de la Fuerza de Expedición Amazonas, y bombardeo con la escuadrilla de la fuerza aérea, conformada por once aviones, al destacamento peruano. Luego se realizó un ataque anfibio de infantería del "Destacamento Putumayo" con cerca de 1000 soldados desde el norte (cruzando el río), el este y el oeste. Las fuerzas peruanas resistieron durante las ocho horas, cediendo lentamente terreno, hasta que al verse flanqueadas y casi rodeadas, quedando como única vía de abastecimiento la estrecha trocha hacia Pantoja, se retiraron desordenadamente por esa misma vía, abandonando cierta cantidad de pertrechos; debido a que la guarnición de Güepí estaba bien defendida con trincheras, las bajas peruanas fueron escasas a pesar del intenso bombardeo previo al desembarque colombiano; al mismo tiempo las aeronaves peruanas se retiraron hacia Pantoja, abandonando algunos aparatos ya inutilizados.

Algunos pelotones colombianos intentaron seguir a los peruanos en retirada pero al caer la noche y al no conocer este territorio se canceló la persecución. El saldo del día fue 16 militares colombianos muertos y 13 heridos; del lado peruano 27 muertos, 12 heridos y 13 prisioneros. En los siguientes días el número de prisioneros aumentarían en 6, así como la permanencia de las tropas colombianas en Güepí.30

Allí, en medio del bombardeo de la artillería colombiana, murió el sargento Fernando Lores Tenazoa junto con su grupo de 9 subalternos mientras obedecían las órdenes de cubrir la retirada de sus compatriotas e impedir el desembarco colombiano momentáneamente, algo que resultó al final infructuoso, pues el ejército colombiano tomó el puerto. Durante este combate se recuerda también la valiente acción realizada por el soldado colombiano Juan Bautista Solarte Obando, oriundo de La Unión (Nariño), al salvar la vida de al menos 100 militares colombianos que habrían caído ante una ametralladora peruana pero que Solarte evitó al interponer con su pecho el accionar de esta ametralladora, costándole la vida pero salvando a sus connacionales para alcanzar la victoria final.

La aviación peruana el día 28 de marzo condujo un ataque sobre Güepí, con pocas incidencias en el lado colombiano. Prosiguiendo hacía el oeste localizan la lancha Sinchi Roca que trasportaba los 19 prisioneros peruanos tomados en Güepí, atacándola y forzándola a encallar en la orilla baja; tan solo pereció el timonel de la embarcación colombiana y liberaron a los peruanos. Siguen una serie de escaramuzas en el intento de los peruanos de recuperar Güepí. La principal de estas tuvo lugar el 10 de abril, cuando en un choque con las avanzadas colombianas mueren un sargento y dos soldados peruanos.

Combate de Calderón[]

El 16 de abril una unidad peruana comandada por el teniente coronel Oscar Sevilla ataca con fuego de fusiles y ametralladoras a una compañía de infantería colombiana del Batallón Juanambú perteneciente

al Destacamento Putumayo, esta compañía estaba comandada por el mayor Diógenes Gil y se encontraba formada y sin el armamento listo, ya que se estaba pasando revista de aseo a esta unidad. El combate se registró en el puerto llamado Calderón, a 63 km de Puerto Arturo del lado colombiano del río Putumayo, dejando como saldo un soldado colombiano muerto y 5 más heridos; al parecer las fuerzas peruanas no tuvieron bajas, pero se retiraron del área.

Enfrentamiento de Yabuyanos[]

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soldados colombianos

El 29 de abril, a las 23 horas, en el sitio conocido como Yabuyanos, a 80 km río arriba de Calderón, la compañía de infantería peruana Maldonado con 80 soldados y comandada por el teniente coronel Oscar Sevilla atacó a los cañoneros MC Cartagena y MC Santa Marta que transportaban dos compañías de infantería colombianas hacia Calderón. Las fuerzas colombianas al mando del general José Dolores Solano respondieron el ataque y al amanecer siguiente realizaron un desembarco, poniendo en retirada a las fuerzas peruanas. Al final, las fuerzas colombianas reportaron un soldado colombiano herido y dos peruanos muertos.31

Combate de Río Algodón[]

El 1 de mayo de 1933 la flota colombiana se reagrupa y el día 7 del mismo mes, a las tres de la mañana, cerca de Puca-Urco (Puerto Saravia), el cañonero colombiano MC Barranquilla tocó una mina que no produjo daños graves, y luego fue hostigado desde tierra. A las once de la mañana la flota colombiana contraatacó a la posición de Puca-Urco, pero los peruanos la abandonaron antes. Luego se dirigieron al río Algodón donde el Perú tenía una base aérea para hidroaviones, pero al hacerse de noche no la pudieron detectar; aprovechando esto, los peruanos evacuaron su flota de aviones de esa base.

El día 8 de mayo la flotilla colombiana intentó de nuevo, pero esta vez de día, atacar la base aérea peruana, siendo recibida por los aviones peruanos que procedieron a bombardear a la flota colombiana (aviones Vought Corsair y O-38, el único caza operativo en el área que tenían los peruanos era un Curtiss Hawk que, escaso de alcance, no podía escoltar a los aviones de ataque peruanos), en ese preciso instante los aviones colombianos se dirigían hacia la flota para apoyar el ataque a tierra, por lo que las aeronaves peruanas no tuvieron tiempo suficiente para bombardear y se pusieron a la defensiva atacados por la artillería antiaérea de la flotilla colombiana y por los caza-bombarderos colombianos: en esta acción fue derribado el avión del piloto peruano Américo Vargas; luego los aviones peruanos se retiraron a otra base. Inmediatamente después la flotilla colombiana desembarcó a las tropas del Destacamento Amazonas en la base de río Algodón sin encontrar resistencia; aun así se capturaron 4 militares peruanos que se quedaron rezagados, haciéndose de pertrechos militares y un taller para aeronaves..

Frente Naval[]

El 4 de mayo, la Fuerza Avanzada del Atlántico de la Marina de Guerra del Perú cruzó el Canal de Panamá junto con la flota fluvial peruana completando así un cerco naval a las costas del Mar Caribe y Oceano Pacífico colombianas, con el crucero Coronel Bolognesi y los submarinos R-2 y R-3 apostados en el Pacífico y los destructores Almirante Villar y Almirante Guise en el Atlántico, obligando la creación por parte del estado colombiano de una base de hidroaviones en Buenaventura y ubicación de 2 Cañones de 126 mm de protección costera y otra en Cartagena de Indias32​, sin embargo no hay referencias históricas de dicho bloqueo a Buenaventura, puerto colombiano sobre el océano pacífico y menos a Cartagena de Indias en el océano atlántico.

El 15 de mayo llega a Belem do Pará (Brasil) la flota fluvial peruana con el fin de hacer frente a la flota de la Expedición Amazonas en el río Putumayo enviando el Almirante Grau y los submarinos R-1 y R-4, partiendo días después desde El Callao el crucero Lima y el destructor Teniente Rodríguez. Al mismo tiempo, el general colombiano Vázquez Cobo, recién llegado de Europa, se posiciona en las bocas del río Amazonas para alistarse a remontar el río y dirigirse al teatro de operaciones.

Ya en mayo de 1934 arriban a Cartagena de Indias dos buques de construcción inglesa, modernos para entonces, para la naciente armada Colombiana: los destructores MC Antioquia y MC Caldas.

Enfrentamiento en La Zoila[]

El 26 de mayo tropas colombianas conformadas por 10 soldados colombianos al mando del subteniente Guillermo Aldana, que aún no conocían lo acordado en Ginebra el día anterior sobre la suspensión de hostilidades, sorprendieron y capturaron a 4 oficiales peruanos, 77 soldados peruanos comandados por el capitán Manuel Badárrago, tomándoles varios fusiles y 3 ametralladoras. La acción se llevó a cabo por medio de un golpe de mano nocturno de estos soldados colombianos contra un c

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artilleria colombiana

ampamento peruano en el sitio denominado La Zoila (La Rebeca), a 35 km de distancia de Güepí.

Fin del conflicto[]

El 30 de abril de 1933 el presidente peruano Luis Miguel Sánchez Cerro es asesinado, por (Abelardo González Leiva) un militante del partido aprista, al salir de la revista en el Hipódromo de Santa Beatriz en Lima de los 30.000 soldados que se iban a movilizar al teatro de operaciones. Su sucesor, el general Óscar Benavides, amigo del electo Presidente colombiano Alfonso López Pumarejo, jefe del Partido Liberal colombiano, se reunió con él 15 días después en Lima. Perú acepta entregar Leticia a una comisión de la Sociedad de Naciones, que permaneció un año estudiando posibles alternativas de solución al conflicto. De igual forma, Colombia entregó al Perú la guarnición de Güepí y la Isla Chavaco 30 días después de la firma del cese de hostilidades, además de entregar a todos los prisioneros de guerra peruanos.

Desocupación de Leticia[]

El 25 de junio de 1933 las tropas peruanas se retiran de Leticia, entregándola a la delegación de la Liga de Naciones, y el conflicto finaliza.

Colombia y Perú se reunieron luego en Río de Janeiro, donde se firma el Protocolo de Río de Janeiro (1934) para pactar la paz, y quedó ratificado el Tratado Salomón-Lozano de 1922, aún hoy día vigente y aceptado por ambas partes.33

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